Las personas sin formación superior son las que mayor dificultad tienen para acceder a un empleo, siete de cada diez personas en desempleo no la tienen.

La expectativa social de “un puesto para toda la vida” no se corresponde con la realidad actual. Por eso, debemos adaptar la orientación laboral, las metodologías de trabajo y, por supuesto, también las políticas”, Jesús García Salguero.

 

En Navarra se registraron 33.693 personas en situación de desempleo según el comunicado que lanzó el Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare (SNE-NL) a comienzos del mes de abril. Estos datos hablan de una mejora, una disminución del 6,17%, respecto a los datos del año pasado, lo que supone 2.217 personas menos desempleo.

Pero estos datos, todavía lejos de la mejor situación que se vivía antes de la crisis, ocultan una nueva realidad que se ha venido estableciendo en el mercado durante la última década. La realidad de aquellas personas que no están accediendo al empleo y la creación de una nueva categoría de personas trabajadoras empobrecidas. En Navarra varias entidades, que pertenecen a la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, trabajan para acompañar y formar a esas personas en el itinerario hacia el trabajo y la inclusión en el mercado laboral.

La exigencia de una mayor cualificación profesional por parte del mercado está dejando fuera a una parte de la población.

Uno de los datos que habla de la cronificación y del difícil acceso de todo un segmento de la población es que siete de cada diez personas desempleadas siguen sin contar con una formación superior a la primera etapa de secundaria; suponen el 70,9% del total (23.885).

Jesús García Salguero, miembro de la Junta Directiva de la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social y coordinador de Gaztelan, lleva años trabajando por el acceso al empleo de personas vulnerables. “La exigencia de una mayor cualificación profesional por parte del mercado está dejando fuera a una parte de la población. Es lógico que se solicite a personal más formado, porque aumenta la eficiencia y la calidad, pero al mismo tiempo es un obstáculo más en la incorporación laboral de las personas con más dificultades.” Además, afirma que “la constante precarización de los trabajos: su corta duración, menores salarios, condiciones laborales más exigentes… inciden especialmente en estas personas, lo cual dificulta su incorporación laboral y participación social efectivas”.

La incertidumbre constante asociada a este nuevo panorama genera sufrimiento emocional en las personas que no pueden desarrollar planes a largo plazo y también dificulta enormemente el acceso a recursos.

Es importante visibilizar el doble sufrimiento que padecen las personas que no están accediendo a trabajos estables, en palabras del coordinador de Gaztelan “la incertidumbre constante asociada a este nuevo panorama genera sufrimiento emocional en las personas que no pueden desarrollar planes a largo plazo y también dificulta enormemente el acceso a recursos y bienes sociales. Por ejemplo, no pueden acceder a un alquiler por  los altos requisitos que se están pidiendo para ello”. Todo esto influye en muchas ocasiones en las motivaciones y en la autoestima de esas personas que son atendidas en los servicios de orientación y acompañamiento.

 

El nuevo paradigma del empleo

 

A lo largo del siglo XX el crecimiento económico permitió que se estableciese un modelo laboral y un paradigma social en el que las personas en activo accedían, sin grandes problemas, al mercado de manera estable y permanente. Tal y como apunta Jesús García, “el modelo ha cambiado, muchas personas no podrán trabajar de manera continua, pero debemos sostenerlas. La expectativa social de “un puesto para toda la vida” no se corresponde con la realidad actual. Por tanto, debemos adaptar la orientación laboral, las metodologías de trabajo y, por supuesto, también las políticas”. Es un nuevo panorama, más líquido, en el que las personas van a cambiar con mayor frecuencia de empleo e incluso de sector.

“La parte de la población que se enfrenta a estas dificultades tiene voluntad de formarse y cualificarse, pero a pesar de ello se llevará muchos “no” en su trayectoria de búsqueda de empleo. Por eso, es importante no culpabilizar a esas personas, acompañarlas  y ser conscientes de las nuevas circunstancias”, comenta Jesús García. Razón por la que, desde entidades sociales que ofrecen orientación laboral, ya no solamente se enfocan a la capacitación laboral, sino que se ha detectado la necesidad de un acompañamiento social más global para trabajar el apoyo personal.

La inclusión social se ha venido relacionando estrechamente al empleo, sin embargo, éste está perdiendo su potencial como vía para lograrla. De tal forma que, ante estos nuevos retos, la participación en la sociedad e inclusión social ha de encontrar nuevas vías. Hoy en día tener determinados empleos tampoco está garantizando romper la “rueda de la exclusión”.

Navarra es una de las tres comunidades con mayor brecha salarial de género.

Hecho que aún se acentúa más en el caso de las mujeres, Navarra es una de las tres comunidades con mayor brecha salarial de género, esto quiere decir que es donde las diferencias entre el salario de un hombre y una mujer en el mercado laboral son mayores. Antes de la crisis la diferencia del salario medio entre hombres y mujeres era de 7.268, ya en 2016 esta diferencia había crecido casi en 1.000 euros, llegando a una diferencia de 8.152 euros anuales.[i]

Así, se ve necesario que en un futuro cercano se tenga que ampliar el modelo de protección social para poder sostener a algunas personas durante determinados periodos y también la urgencia de adaptar las políticas el acceso a los recursos, como la vivienda a esta nueva situación. Y se destacan  nuevos modelos económicos, como la economía social y solidaria, como ejemplo de buenas prácticas que aplicar en el modelo actual para crear un mercado más sostenible en todos los sentidos.

 

La Otra Cara del Empleo

 

Por segundo año la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social ha decidido lanzar la campaña #LaOtraCaradelEmpleo, dentro de su campaña de sensibilización BIP: Brillantes ideas contra la Pobreza, para visibilizar las duras realidades que sufren algunas personas en torno al acceso al mercado laboral.

Desde el mismo 1 de mayo hasta final de la semana se moverán en las redes sociales de la Red y las entidades sociales diferentes mensajes que visibilizarán estas realidades e intentarán acercarlas a la sociedad navarra.

 

[i] Encuesta anual de estructura salarial, del Instituto Nacional de Estadística.

 

 

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