Hogares sin calor

La pobreza energética es una de las problemáticas más recurrentes entre las personas con menos recursos desde hace muchos años.

Miles de familias en Navarra no pueden permitirse, sin endeudarse, encender la calefacción o hacer uso de la electricidad como para lograr unas condiciones adecuadas de habitabilidad en sus hogares (esos 21º que se recomiendan). No pueden hacerle frente al gasto que suponen los llamados suministros, y en muchas ocasiones a pesar de recibir el Bono Social Eléctrico y/o Térmico. En otras ocasiones, terminan recurriendo a ayudas extraordinarias y/o de emergencia para poder pagar las deudas y evitar los cortes en dichos suministros. En estos momentos de pandemia, cuando más estamos en casa y más gasto se está generando, estos cortes están prohibidos debido al Estado de Alarma, pero será un problema real cuando esas familias tengan que enfrentarse a las deudas generadas. Además, la situación se ha complicado con el aumento de más de un 20% en las tarifas de la luz y el gas, cuyas consecuencias veremos los próximos meses en muchos hogares navarros.

La gravedad de la situación radica en las consecuencias que esto puede acarrear, por un lado psicológicas por la frustración que puede causar el no poder asumir esos gastos o tener que vivir en condiciones hostiles. Pero, sobre todo físicas, por el frío y las humedades que se generan. Es necesario ser consciente de que estas personas en su gran mayoría viven en casas de peores condiciones y no bien aisladas, en bloques de edificios donde nadie enciende la calefacción. Se agrava la situación en el caso de poblaciones rurales. Con el paso de los días, esta falta de calor puede provocar humedades y finalmente moho, lo que puede conllevar problemas respiratorios, alergias, rinitis, bronquitis e infecciones cutáneas y además empeorar trastornos como el asma o la migraña.

En ocasiones, en las casas en las que se comparte piso, también da lugar a serios problemas de convivencia. Muchos de estos hogares calientan las estancias mediante otros sistemas como estufas de leña o catalíticas, con los problemas y peligros que esto puede conllevar.

La solución a este problema tan globalizado pasa por varias posibilidades. Por un lado la mejora en los trámites de las solicitudes de los bonos sociales, en los que se están registrando trabas y problemas en las renovaciones. Además, la cobertura que dan estos bonos, especialmente el Bono Térmico, están lejos de ser suficientes.

Por otro lado, la actitud agresiva de competencia de las comercializadoras como Endesa o Naturgy, repercuten en la falta de información a los usuarios. Pero tampoco facilitan una atención adecuada y presencial para los trámites que requieren las personas con menos recursos. En muchas ocasiones dificultan que las personas se den de alta en el Mercado Regulado.

También es necesaria una adecuada formación en los hogares para que se pueda realizar un uso eficiente de la energía y evitar consumos elevados.

Recordamos que estos suministros deberían ser considerados bienes de primera necesidad por su importancia. Aunque el agua, la luz y el gas son suministros básicos para vivir con dignidad en cualquier hogar, actualmente en España tributan al 10, al 21 y al 21 por ciento, respectivamente. Esta ola de frío ha desnudado los fallos de la regulación eléctrica y de gas en las que una mediación de la administración debería ser necesaria.

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Publicado en Actualidad.